PANORAMA | Tecnología
La IA ya alcanza al 62% de los internautas españoles y una caída global reabre el debate sobre la dependencia tecnológica
El uso de herramientas como ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot se dispara en España mientras su incorporación al trabajo y a las empresas obliga a plantearse qué ocurre cuando estos servicios dejan de funcionar
Viernes 11 de septiembre de 2026 - 08:00
La inteligencia artificial ha dejado definitivamente de ser una herramienta reservada a especialistas. Los últimos datos disponibles muestran que su penetración en España avanza mucho más rápido de lo que indicaban las cifras de hace apenas unos meses.
De hecho, el dato de 16 millones de usuarios ya se ha quedado corto. GfK DAM, medidor oficial del consumo digital en España, situaba a finales de 2025 el uso de herramientas de inteligencia artificial por encima de los 16 millones de personas. En la primavera de 2026, el ecosistema de IA generativa alcanzaba ya los 23,9 millones de usuarios únicos, con ChatGPT cerca de los 19 millones.
La evolución continúa. En junio, GfK DAM elevó hasta el 62% la penetración de las herramientas de IA generativa entre los internautas españoles, 19,5 puntos porcentuales más que un año antes. Gemini alcanza ya aproximadamente al 40% de la población internauta, mientras Copilot se sitúa en el 11%, Claude en el 8% y Meta AI en el 7,8%.
La IA también entra en el trabajo
Los datos oficiales del INE confirman que la transformación no se limita al ocio o las consultas personales. El 37,9% de la población española de entre 16 y 74 años había utilizado ya alguna herramienta de IA generativa en 2025, porcentaje que alcanzaba el 75,6% entre los jóvenes de 16 a 24 años. El 30,2% la utilizaba para fines privados, el 17,9% por motivos profesionales y el 16,2% para educación formal.
En el ámbito empresarial, el cambio también resulta evidente. El INE sitúa en el 21,1% el porcentaje de empresas españolas de diez o más trabajadores que empleaban tecnologías de inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025. Entre las empresas de menos de diez empleados el porcentaje alcanzaba ya el 13,4%.
El Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad señala además que España está avanzando rápidamente en este terreno y sitúa la utilización empresarial de IA alrededor del 20%, con una tasa de crecimiento anual próxima al 80% en los indicadores utilizados por la Comisión Europea.
Los beneficios empiezan a reflejarse también en las encuestas laborales. Un estudio global de PwC entre cerca de 50.000 trabajadores señala que el 54% utilizó IA en su trabajo durante el último año y aproximadamente tres de cada cuatro usuarios consideran que mejora la productividad y la calidad de sus tareas.
¿Y qué ocurre cuando la IA se cae?
La rápida dependencia de estas herramientas mostró su cara menos cómoda el pasado 3 de septiembre.
ChatGPT, Claude y Grok sufrieron problemas prácticamente simultáneos a escala internacional. OpenAI confirmó oficialmente elevados errores en ChatGPT y Codex, mientras Anthropic registró incidencias en diferentes modelos de Claude y xAI comunicó problemas relacionados con su infraestructura.
Durante esas mismas horas también se multiplicaron las incidencias notificadas por usuarios de Gemini y Microsoft Copilot, aunque no todas las compañías confirmaron una interrupción general de sus sistemas.
La coincidencia provocó durante varias horas dificultades para usuarios que habían incorporado estas herramientas a tareas como programación, generación de contenidos, análisis documental, atención al cliente o procesos administrativos.
El episodio deja una advertencia similar a la que ya existe con cualquier infraestructura digital crítica: utilizar IA puede aumentar la productividad, pero convertir un único servicio externo en imprescindible también genera una nueva dependencia.
También para autónomos y pequeñas empresas
Las posibilidades de utilización son especialmente relevantes para pequeñas empresas y profesionales: preparar presupuestos, resumir documentos, redactar comunicaciones, analizar hojas de cálculo, traducir textos, preparar publicaciones para redes sociales, automatizar consultas o generar materiales comerciales son tareas que ya pueden realizarse con herramientas accesibles desde cualquier ordenador o teléfono.
Precisamente por ello, la caída simultánea de varios servicios plantea una segunda fase en la adopción de la IA. Ya no se trata únicamente de aprender a utilizarla, sino de hacerlo con criterio, formación, protección de datos y planes alternativos cuando la tecnología falle.
En apenas tres años, la pregunta ha cambiado. Ya no es cuánta gente utilizará inteligencia artificial.
La cuestión empieza a ser cuánto dependemos ya de ella.