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«Parecía el fin del mundo»: la noche del terremoto de Granada contada por un prieguense desde el epicentro
Sergio Nieto, vecino de Alhendín, relata una madrugada sin dormir entre la sacudida principal, las réplicas, los nervios en casa y una tormenta con granizo que terminó de redondear una jornada “bastante apocalíptica”
Sábado 15 de agosto de 2026 - 11:05
El terremoto registrado esta madrugada en la provincia de Granada se ha vivido también con acento prieguense. Sergio Nieto, natural de Priego de Córdoba y residente en Alhendín, municipio situado en el entorno del epicentro, ha contado cómo fue un día y especialmente una noche marcada por el miedo, las réplicas y la incertidumbre.
Según la información oficial recogida por distintos medios a partir de datos del Instituto Geográfico Nacional, el seísmo principal tuvo una magnitud de 5, con epicentro en Alhendín, se produjo a las 1:04 horas y tuvo una profundidad de unos dos kilómetros. El temblor fue sentido en varias provincias andaluzas, y provocó daños materiales, aunque no constan heridos, mientras la Junta de Andalucía activó la fase de emergencia del Plan de Riesgo Sísmico.
El temblor también se ha dejado notar en Priego de Córdoba, a poco más de 80 kilómetros del epicentro. Han sido muchos los que han contado sus experiencias en redes sociales: la sacudida, cómo lo han notado e incluso sensación de miedo.
“Desde la una ya no hemos dormido”
Sergio resume la madrugada con una frase directa: “Ha sido una noche movida”. Según relata, ya durante la tarde-noche del viernes se sintieron algunos temblores, pero el más fuerte llegó pasada la una de la madrugada.
“Ese ya nos despertó, parecía que el epicentro estaba debajo de mi cama”, cuenta. A partir de ahí, el objetivo fue tranquilizar a la familia, especialmente a las niñas, en una noche en la que “no paraban de haber réplicas”. La sensación, asegura, era la de no saber si lo peor había pasado o si podía llegar otro temblor mayor: “Igual el gordo todavía no ha venido”.
Aunque en su vivienda no se han registrado daños, sí llegaron a preparar algunas cosas esenciales junto a la puerta por si tenían que salir a la calle. “No hemos llegado a salir, pero hemos estado muy cerca de dejarlo todo y salir al exterior”, explica. En el entorno, algunos vecinos sí optaron por abandonar momentáneamente sus casas tras la sacudida principal y pasar la noche al raso, por temor, como contaba Sergio, a más réplicas o incluso una sacudida aún mayor, que por fortuna no llegó.
Terremotos, truenos y granizo
A la inquietud por el seísmo se sumó después el tiempo. La mañana en Alhendín ha amanecido también con tormenta, un cielo plomizo, lluvia, truenos y granizo. “Cuando no había terremotos, había truenos”, bromea Sergio, que define la jornada como “bastante apocalíptica”. Incluso mientras hablaba con él, se escuchaba una fuerte lluvia de fondo.
Entre el susto y el humor, dejó una de esas frases que funcionan solas: “Desde ayer por la tarde parece el fin del mundo”. Y todavía tuvo margen para rematar, entre bromas, con un “cosas del eclipse, seguro”, en referencia al eclipse solar vivido días atrás.
Daños materiales y réplicas en el área metropolitana
Los servicios de emergencias recibieron numerosas llamadas durante la madrugada. Según los datos difundidos, se comunicaron daños materiales como desprendimientos y caída de elementos de fachadas y tejados, además de incidencias en distintos puntos del área metropolitana de Granada. También se registraron réplicas posteriores en municipios cercanos como Gójar, Ogíjares, Otura o La Zubia, con algunos daños estructurales en viviendas de la zona, donde han aparecido grietas.
El Instituto Geográfico Nacional mantiene actualizado su registro de terremotos recientes, en el que figuran distintos movimientos posteriores al seísmo principal en la zona de la Vega de Granada.
Sergio, que por la mañana se ha podido dar una vuelta por Alhendín, asegura que en su entorno más cercano no observó grandes daños: “Por lo menos en Alhendín parece que todo con tranquilidad”. Sí apunta, no obstante, que le han llegado referencias de desperfectos en viviendas de otras localidades cercanas, como Ogíjares.
“Ahora, un café y a relajarnos”
Tras una madrugada sin apenas descanso, la mañana ha continuado entre llamadas, mensajes, comprobaciones en casa y la sensación compartida de haber pasado una noche que tardará en olvidarse.
“Estamos bien, no hay nada que lamentar”, insiste Sergio. Y, con ese punto de humor que a veces ayuda a contar lo que asusta, concluye: “Ahora tomamos un café y a relajarnos. Si no, pues no haberte venido a vivir a Granada”.