AEMET constata temperaturas propias del verano durante cuatro meses, cinco olas de calor hasta comienzos de septiembre y prevé que los próximos meses continúen siendo más cálidos de lo habitual
Redacción/Priego Digital
Martes 22 de septiembre de 2026 - 09:00

El verano de 2026 ha sido el más cálido registrado en España desde, al menos, 1869, según el balance climático de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). La temperatura media de la España peninsular alcanzó los 24,5 grados entre junio y agosto, 2,4 grados por encima del promedio del periodo 1991-2020 y tres décimas más que el verano de 2025, que hasta ahora encabezaba la serie. El trimestre fue además muy seco: el tercero con menos precipitaciones desde que la serie oficial comenzó en 1961.

Un verano que se alargó cuatro meses
Más allá del trimestre climatológico de junio, julio y agosto, las temperaturas propias del pleno verano empezaron ya en la segunda mitad de mayo y se mantuvieron durante la primera parte de septiembre. Entre el 19 de mayo y el 3 de junio las medias se situaron unos cinco grados por encima de lo habitual para esas fechas, con registros propios de julio, y entre el 2 y el 7 de septiembre se produjo otro episodio de calor al que siguieron días todavía elevados.

AEMET concluye que las condiciones plenamente veraniegas se prolongaron en 2026 durante unos cuatro meses, uno más de lo que corresponde a la estación según el calendario climatológico. La agencia subraya además que los diez veranos más cálidos de la serie iniciada en 1961 se han producido ya en el siglo XXI.

Cinco olas de calor hasta septiembre
Durante el verano climatológico se registraron cuatro olas de calor: tres en la Península y Baleares y una en Canarias. La primera se desarrolló entre el 20 y el 27 de junio, ocho días en los que llegó a afectar simultáneamente a 42 provincias. La segunda comenzó el 2 de julio y se prolongó hasta el día 24, con 23 jornadas, y la tercera arrancó el 28 de julio y terminó el 20 de agosto, con 24 días de duración. En Canarias hubo otro episodio entre el 1 y el 5 de agosto. A esas cuatro se sumó después la del 2 al 7 de septiembre, la quinta del año.

Julio fue especialmente significativo, al convertirse en el más cálido de toda la serie histórica. Junio fue el segundo más cálido, solo superado por el de 2025, y agosto ocupó el sexto puesto entre los de mayor temperatura.

Murcia, con 44,2 grados, marcó el registro más alto
Entre las estaciones principales de AEMET, la temperatura más elevada del verano se anotó en Murcia, con 44,2 grados el 23 de julio. Le siguieron Granada/Aeropuerto, con 43,9 grados el 22 de agosto, y Alcantarilla/Base Aérea, también con 43,9 grados el 15 de ese mismo mes. Valencia/Aeropuerto llegó a 43,7 grados el 19 de agosto.

Las anomalías térmicas fueron generalizadas en todo el territorio. En buena parte de la Península las temperaturas medias estuvieron entre 1,5 y 3,5 grados por encima de lo normal, mientras que en zonas del nordeste superaron el promedio entre 3,5 y 4,5 grados.

El tercer verano más seco desde 1961
El calor estuvo acompañado de una notable escasez de precipitaciones. La lluvia media acumulada en la España peninsular fue de 39,6 litros por metro cuadrado, el 56% del valor normal del periodo de referencia 1991-2020. Solo los veranos de 1994 y 2016 fueron más secos desde que comenzó la serie oficial.

Junio fue el tercer mes de junio más seco registrado y julio, el más seco de toda la serie. Agosto, en cambio, tuvo carácter húmedo por distintos episodios tormentosos, sobre todo en su segunda mitad. En algunas zonas de Andalucía esas tormentas intensas hicieron que el balance local del verano llegara a ser húmedo o muy húmedo, pese a la sequedad predominante en el conjunto peninsular.

Un año hidrológico normal, pero con lluvias muy irregulares
El dato del verano contrasta con el balance global del año hidrológico 2025-2026, que comenzó el 1 de octubre de 2025 y termina el próximo 30 de septiembre. Hasta el 15 de septiembre se habían acumulado 643 milímetros en la España peninsular, un 6% más de lo normal, por lo que AEMET estima que el año cerrará con carácter normal o ligeramente húmedo.

Las precipitaciones, sin embargo, se han repartido de forma muy desigual: la mitad de toda la lluvia del año hidrológico cayó entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo, mientras que en los seis meses posteriores solo se acumuló una quinta parte del total. AEMET recuerda que las proyecciones climáticas para España contemplan precisamente escenarios con precipitaciones más concentradas y sequías de mayor duración.

Un otoño probablemente más cálido de lo normal
El organismo meteorológico anticipa una elevada probabilidad de que las temperaturas sigan por encima de lo habitual. Para el otoño climatológico —septiembre, octubre y noviembre— existe entre un 60% y un 70% de probabilidad de que sea más cálido de lo normal en el conjunto de España, frente a solo un 10% de que resulte más frío. Para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, la probabilidad de temperaturas superiores a las normales asciende al 70% en la mayor parte del país.

En cuanto a las precipitaciones, AEMET contempla una mayor posibilidad de un trimestre lluvioso en amplias zonas del norte, centro y oeste peninsular, aunque advierte de que la predicción estacional expresa probabilidades y no permite determinar episodios concretos con tanta antelación.

El balance deja así un verano excepcional tanto por la intensidad como por la persistencia del calor, con temperaturas estivales durante cuatro meses y registros que, según la reconstrucción climática de AEMET, no encuentran precedente en España en al menos 157 años.

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