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Cueva de Cholones: el tesoro prehistórico de Priego que busca sitio en el mapa mundial del arte paleolítico
El respaldo unánime del Pleno abre la puerta a que el enclave prieguense se vincule a una candidatura más amplia sobre el arte rupestre paleolítico andaluz, impulsada inicialmente desde el entorno de la Fundación Cueva de Nerja
Martes 7 de julio de 2026 - 11:00
La Cueva de Cholones ha pasado en pocos días de ser uno de los grandes tesoros arqueológicos menos conocidos de Priego de Córdoba a situarse en el centro de una aspiración de alcance internacional: su posible incorporación al camino hacia la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El Pleno del Ayuntamiento de Priego de Córdoba aprobó por unanimidad, en su sesión ordinaria de junio, la adhesión a la candidatura de la Cueva de Cholones para su inclusión en el ámbito de Patrimonio Mundial. El acuerdo supone un primer paso institucional, pero no debe entenderse todavía como una candidatura formal ya registrada ante la UNESCO, sino como una fase inicial de respaldo, posicionamiento y construcción de expediente.
La iniciativa no surge de manera aislada desde Priego. Según la información recabada por este periódico, el movimiento tiene su origen en el proceso impulsado desde el entorno de la Fundación Cueva de Nerja, que viene trabajando en una candidatura conjunta para las cuevas decoradas del Paleolítico. El proyecto nació inicialmente vinculado a varias cavidades malagueñas, pero el planteamiento ha comenzado a abrirse a una lectura más amplia del arte paleolítico de Andalucía, lo que explicaría la incorporación de enclaves como la Cueva de Cholones.
De Málaga a Andalucía
El proceso iniciado en Málaga agrupa inicialmente a doce cuevas decoradas del Paleolítico repartidas en ocho municipios de la provincia. Entre ellas figuran cavidades de referencia como la Cueva de Nerja, Ardales o La Pileta, junto a otros enclaves con arte rupestre de gran valor científico.
Ese expediente parte de una idea clara: no presentar una cueva aislada, sino un conjunto de cavidades que compartan valores excepcionales relacionados con los primeros lenguajes simbólicos de la humanidad.
En ese contexto aparece ahora Cholones. La cavidad prieguense reúne argumentos científicos suficientes para formar parte de una lectura andaluza del arte rupestre paleolítico: pinturas atribuidas al Paleolítico Superior, ocupaciones prehistóricas sucesivas, restos funerarios, testimonios de época romana, medieval andalusí y moderna, además de un complejo desarrollo subterráneo que conserva todavía un importante potencial investigador.
El respaldo aprobado por el Ayuntamiento de Priego permite que la ciudad se posicione en ese proceso y que la cueva pueda ser tenida en cuenta en los futuros trabajos técnicos que deberán determinar qué enclaves reúnen condiciones científicas, patrimoniales y de gestión suficientes para aspirar a ese reconocimiento.
Un proceso largo y exigente
Conviene matizar el alcance real del acuerdo. La UNESCO no inscribe bienes de manera directa a partir de acuerdos municipales. El procedimiento exige primero la inclusión del bien en la Lista Indicativa del Estado correspondiente, en este caso España. Solo después puede iniciarse la preparación de un expediente de nominación, que debe justificar el llamado Valor Universal Excepcional, acreditar medidas de protección, conservación, gestión y uso público, y superar la evaluación de organismos asesores internacionales.
Por tanto, el acuerdo del Pleno de Priego es importante, pero representa el comienzo de un camino largo. La Cueva de Cholones no figura actualmente como bien inscrito ni como candidatura formal ya evaluada por la UNESCO. Lo que existe es una voluntad institucional de sumarse a un proyecto patrimonial de mayor escala, vinculado al arte paleolítico andaluz.
Ese matiz es clave para entender el momento actual: Priego no ha llegado aún a la meta, pero ha dado un paso para estar en la línea de salida.
Una cueva en la Sierra Alcaide
La Cueva de Cholones se localiza en la parte baja de la ladera sur de Sierra Alcaide, en una suave loma situada sobre las tierras margosas del valle del río Genilla-Zagrilla. Al este se encuentra la surgencia de Zagrilla y al suroeste la Fuente de las Palomas.
La cavidad presenta actualmente una pequeña entrada triangular de apenas medio metro de anchura, aunque los especialistas consideran probable que en la antigüedad existieran otros accesos. Se trata de una gran diaclasa con unos 200 metros de longitud y una profundidad explorada de 88,5 metros. Sin embargo, la existencia de galerías y salas originadas por procesos sedimentarios y reconstructivos eleva su recorrido total hasta aproximadamente 1.391 metros.
Esa complejidad interior convierte a Cholones en una de las cavidades más relevantes del término municipal y en un enclave de enorme interés para la arqueología de la Subbética.
Del Paleolítico Medio a la Edad Moderna
Las evidencias materiales conocidas permiten hablar de una ocupación muy prolongada en el tiempo. La secuencia arranca en el Paleolítico Medio, con una presencia especialmente intensa durante el Neolítico y la Edad del Cobre. También se han documentado testimonios de época romana, medieval andalusí y moderna.
Uno de los hallazgos más destacados es el conjunto funerario localizado en la Sima de los Cráneos, donde se documentaron varias inhumaciones con ajuar funerario fechadas en el Neolítico. Esta dimensión funeraria añade un valor especial al enclave, ya que permite relacionar la cueva no solo con la ocupación humana, sino también con prácticas simbólicas y rituales.
La cavidad ha sido objeto de estudios arqueológicos desde hace décadas. El arqueólogo e investigador prieguense, Antonio Moreno Rosa, publicó en la revista Antiqvitas un trabajo específico sobre las pinturas rupestres paleolíticas de Cholones, contribuyendo a situar científicamente el yacimiento dentro del contexto de las Subbéticas cordobesas.
El arte oculto de Cholones
El principal valor patrimonial de la cueva reside en sus manifestaciones pictóricas. En la cavidad se distinguen, al menos, dos grandes horizontes cronológicos: uno atribuido al Paleolítico Superior, posiblemente entre el Solutrense y el Magdaleniense, y otro correspondiente a la Prehistoria Reciente.
Entre las pinturas paleolíticas destacan signos, trazos, manchas y representaciones zoomorfas distribuidas por varios sectores de la cueva. En la parte final de la galería principal se observan paneles con figuras enfrentadas, posiblemente cápridos, realizadas con trazos simples de color negro y, en algunos casos, con relleno interior.
También aparecen formaciones estalagmíticas con bordes y extremos pintados, lo que refuerza la importancia simbólica de determinados espacios interiores de la cavidad.
En la conocida como Sala del Monje se documentan además representaciones entre las que se ha identificado una posible figura antropomorfa y un prótomo de caballo. En este mismo sector destaca un panel con varias figuras antropomorfas esquemáticas, ya vinculadas a una cronología de la Prehistoria Reciente.
A todo ello se suma la presencia de grafitos pintados y grabados de época medieval andalusí y moderna, entre los que sobresalen varios letreros en árabe y la representación de un caballero de la Orden de Calatrava.
Un patrimonio aún por estudiar
Uno de los aspectos más relevantes de Cholones es que su potencial científico no está agotado. Según la información técnica consultada, algunas manifestaciones pictóricas descubiertas en el siglo XXI todavía no han sido publicadas, lo que indica que la cueva conserva un margen importante para la investigación futura.
Esa realidad sitúa al enclave en una posición especialmente interesante: no solo se trata de un yacimiento conocido y protegido, sino también de un espacio con capacidad para seguir aportando información sobre la Prehistoria en el sur peninsular.
La dificultad de acceso, la fragilidad de las pinturas y las condiciones internas de conservación hacen imprescindible que cualquier avance se produzca con criterios científicos estrictos, evitando convertir la aspiración patrimonial en una presión sobre la propia cueva.
Priego ante una oportunidad patrimonial
La posible incorporación de Cholones a un expediente de alcance internacional supondría un cambio de escala para el patrimonio arqueológico prieguense. Priego cuenta con un reconocimiento consolidado por su Barroco, su Semana Santa, su paisaje urbano, su aceite de oliva virgen extra y su patrimonio natural. La Cueva de Cholones añade a ese relato una dimensión mucho más antigua: la de los primeros pobladores, sus rituales, sus símbolos y sus formas de representar el mundo.
El reto, ahora, es doble. Por un lado, reforzar el conocimiento científico del enclave. Por otro, construir un modelo de protección, difusión y gestión que permita explicar su importancia sin comprometer su conservación.
La experiencia de otras cuevas con arte rupestre demuestra que el reconocimiento internacional exige mucho más que valor histórico. Requiere investigación sólida, protección jurídica, planes de conservación, coordinación administrativa y una estrategia clara de comunicación pública.
Una candidatura que empieza a andar
El acuerdo plenario aprobado por unanimidad tiene, por tanto, un valor político y simbólico evidente. Sitúa a Priego dentro de una conversación patrimonial de primer nivel y permite que la Cueva de Cholones deje de ser un enclave reservado casi exclusivamente al ámbito científico para convertirse en una referencia de futuro para la ciudad.
Pero el camino será largo. Antes de hablar de Patrimonio Mundial habrá que definir con precisión el alcance de la candidatura, concretar si el expediente será provincial, andaluz o seriado con varias cavidades, acreditar los valores compartidos, avanzar en la documentación técnica y lograr, en su caso, la inclusión en la Lista Indicativa española.
Cholones tiene argumentos para estar en esa conversación. Ahora comienza el trabajo para demostrarlos.