España vivió este miércoles el primer eclipse total de Sol visible desde la península en más de un siglo, mientras las redes mezclaban emoción, gafas agotadas, teorías disparatadas y planes VIP para ver cómo se apagaba el día
Redacción/Priego Digital
Jueves 13 de agosto de 2026 - 10:30

El eclipse solar del 12 de agosto de 2026 ya forma parte de la memoria colectiva. Durante unos minutos, España miró al cielo como hacía tiempo que no lo hacía: unos desde la franja de totalidad, otros desde zonas de eclipse parcial y muchos, como en Priego de Córdoba, desde ese territorio intermedio del “casi, casi”, con una ocultación cercana al 96% del disco solar.

Según el Instituto Geográfico Nacional, se trataba del primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad cruzó España de oeste a este, desde Galicia hacia el Mediterráneo, mientras que en Andalucía el fenómeno se observó de forma parcial, aunque muy notable. En Priego de Córdoba, según los cálculos de Timeanddate, el máximo se produjo en torno a las 20:37 horas.

España miró al cielo, pero también al móvil
Los grandes medios internacionales han tratado el eclipse como uno de los acontecimientos globales del verano. Associated Press habla de millones de personas reunidas en ciudades y zonas rurales de España, con sillas, gafas homologadas y mucha paciencia. The Guardian destacó la dimensión europea del fenómeno, desde España e Islandia hasta Reino Unido, donde también se observó un eclipse parcial muy acusado.

Y, como era previsible, el eclipse se vio dos veces: una en el cielo y otra en el móvil. En redes se repitieron varias escenas: vídeos de la luz cayendo de golpe, gente aplaudiendo en miradores, familias compartiendo gafas, coladores usados como cámaras estenopeicas y el clásico “yo no he visto nada porque justo se me puso una nube delante”. La nube, una vez más, demostrando más sentido dramático que muchos guionistas.

También hubo búsquedas y comentarios sobre molestias en los ojos, algo que varios medios han relacionado con la preocupación por el uso de gafas no homologadas o métodos caseros. Conviene repetirlo: las gafas de sol, radiografías, cristales ahumados o inventos de cuñado no sirven para mirar un eclipse.

Los bulos: del “apagón mundial” a la gravedad en vacaciones
El eclipse también trajo su propia colección de bulos. Maldita.es ya había recopilado falsas creencias sobre los eclipses, especialmente en salud: no hay evidencia de que provoquen partos, malformaciones, enfermedades ni cambios misteriosos en el cuerpo. El riesgo real es mucho más simple y menos esotérico: dañarse los ojos si se mira el Sol sin protección adecuada.

Otro bulo que circuló en internet hablaba de un supuesto “apagón mundial” de dos minutos. Boatos.org lo desmintió: no hubo apagón global, ni fallo eléctrico planetario, ni desaparición universal del Sol. Solo un eclipse visible en zonas concretas del hemisferio norte.

Y entre las teorías más pintorescas apareció una supuesta pérdida de gravedad durante siete segundos, desmontada por Geopop. Dicho de otra forma: nadie salió flotando del balcón, salvo quizá alguno emocionalmente después de ver la corona solar.

El eclipse también fue negocio
El fenómeno astronómico se convirtió en un motor turístico. AP señala que los hoteles subieron precios en España e Islandia por la llegada de visitantes. The Guardian habla de cruceros, festivales y desplazamientos masivos para situarse en puntos privilegiados de observación.

La parte más lujosa también tuvo su momento. Europa Press recogió experiencias hoteleras diseñadas para el eclipse con terrazas panorámicas, gastronomía especial, música, spa y paquetes románticos. Nobu Hotel Ibiza Bay promocionó una experiencia llamada “Beyond the Sun”, un plan cósmico de lujo junto al Mediterráneo. Barceló también lanzó propuestas específicas para ver el eclipse desde varios hoteles.

En el extremo internacional, hubo cruceros de lujo por Islandia y Groenlandia con precios de varios miles de dólares por persona. Vamos, que algunos vieron el eclipse con bocadillo y silla plegable, y otros con cóctel de autor. La Luna tapó el Sol, pero no las diferencias sociales.

Lo más curioso: animales, silencio y ciencia
Más allá del espectáculo, el eclipse también fue una oportunidad científica. NASA había anunciado observaciones de la corona solar y experimentos atmosféricos durante el fenómeno. El País también había informado de proyectos para registrar cómo reaccionaban aves y murciélagos ante ese falso anochecer repentino.

Muchos testimonios coincidieron en lo mismo: bajada de temperatura, silencio extraño, cambios de luz y una sensación difícil de explicar. Esa es quizá la parte que mejor sobrevive al ruido de redes: durante unos segundos, todo el mundo dejó de mirar hacia abajo.

¿Y ahora qué?
La respuesta corta: guardar las gafas. España está en plena “trilogía ibérica” de eclipses. Según el IGN, el próximo gran eclipse total visible desde España será el 2 de agosto de 2027, con la franja de totalidad cruzando el sur peninsular, especialmente Cádiz, Málaga, Ceuta, Melilla y zonas de Granada y Almería. En Priego de Córdoba volverá a verse como parcial, aunque muy intenso, con una magnitud próxima a 0,979 según Timeanddate.

Después llegará el eclipse anular del 26 de enero de 2028. Así que no, lo de ayer no fue un punto final. Fue el primer capítulo de una serie astronómica que, si Netflix la comprara, seguramente la titularía “España mirando al cielo”.

Fuentes consultadas: IGN, NASA, Associated Press, The Guardian, Maldita.es, RTVE Verifica, Timeanddate, Europa Press.

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