OCIO/ESPECTÁCULOS | Recomendaciones literarias
Samanta Schweblin y la inquietante cercanía de Kentukis
La autora argentina construye una novela coral sobre la soledad, el voyerismo y la necesidad de conexión en la era digital
Viernes 4 de septiembre de 2026 - 18:00
Samanta Schweblin se ha consolidado como una de las voces más inquietantes de la literatura hispanoamericana actual. En «Kentukis», la escritora argentina vuelve a explorar los límites de lo cotidiano con la misma agudeza perturbadora que ya mostraba en «Distancia de rescate», aunque esta vez desde una perspectiva más amplia, global y tecnológica.
La novela parte de una premisa tan original como incómodamente verosímil: un dispositivo con forma de peluche permite conectar a dos desconocidos. Uno lo controla a distancia y observa; el otro convive con él sin saber quién está realmente al otro lado. A partir de esa idea, Schweblin despliega varias historias independientes, situadas en distintos lugares del mundo, todas atravesadas por el mismo fenómeno.
Una distopía demasiado cercana
«Kentukis» no plantea un futuro lejano, sino una extensión lógica de comportamientos que ya reconocemos en el presente. La exposición voluntaria, el deseo de mirar, la necesidad de ser visto, la soledad contemporánea y la fragilidad de los vínculos digitales recorren una novela que inquieta precisamente porque no parece imposible.
Schweblin trabaja con una estructura coral y fragmentaria, con un estilo compacto, limpio y despojado. No necesita grandes explicaciones ni discursos cerrados: son las situaciones, los silencios y las decisiones de los personajes los que revelan el trasfondo moral de la historia.
Inquietud y humanidad
La lectura sorprende por la originalidad de su planteamiento, pero también por lo cerca que puede estar de convertirse en realidad. Schweblin muestra casi siempre el lado más oscuro de nuestra necesidad de conexión, aunque la novela también deja espacio para algún episodio profundamente conmovedor, capaz de demostrar que incluso en lo perturbador puede quedar un resquicio de humanidad.
Leer a Samanta Schweblin merece muchísimo la pena. «Kentukis» confirma su capacidad para mirar el presente desde un ángulo ligeramente desplazado y devolvernos una imagen inquietante, reconocible y difícil de olvidar.