OPINIÓN | Ahora que no nos ve nadie
Ni Mbappé ni Lamine: yo este año soy de Fabián Ruiz
El Balón de Oro se ha convertido en una campaña electoral donde todos piden el voto. Yo lo tengo claro: mi candidato es andaluz, gana títulos y no necesita pegar carteles
Lunes 19 de octubre de 2026 - 20:00
Yo no sé exactamente en qué momento el Balón de Oro dejó de ser un premio de fútbol y se convirtió en unas elecciones generales. Porque últimamente los futbolistas ya no esperan a que hablen los periodistas, los entrenadores, los compañeros o el señor que lleva cuarenta años viendo fútbol en el bar con un palillo en la boca y una caña en la mano.
No, ahora salen ellos mismos a decir que se lo merecen.
Lamine Yamal ha venido a decir que los dos mejores jugadores del mundo son Mbappé y él, pero que el Balón de Oro se lo merece él.
Hombre, Lamine, muchacho, deja aunque sea que abra la urna, que a este paso la semana que viene te vemos poniendo carteles por Barcelona:
«Lamine. El cambio que España necesita».
Y Mbappé tampoco se queda atrás. Él considera que también tiene méritos para ganarlo. Y goles ha metido una barbaridad, eso es verdad, pero, Kylian, criatura… ¿Y los títulos?
Porque los goles sin ganar absolutamente nada son un poco como tener 48.000 puntos de Iberia y no viajar nunca. Están ahí, quedan preciosos en la aplicación, puedes enseñárselos a tus amigos… Pero tú sigues en tu casa.
Mbappé ha marcado goles en Liga, en Champions, en el Mundial y seguramente si lo ponen de delantero en el partido de solteros contra casados de la feria de Priego mete otros siete.
Pero esta temporada, títulos importantes, ninguno. Eso sí: Balón de Oro.
Yo también quiero aprovechar este momento para anunciar oficialmente mi candidatura al Premio Planeta.
No he presentado ninguna novela este año, pero considero que tengo cosas escritas bastante apañadas y creo que hay que valorar el rendimiento individual.
Volviendo al tema, Lamine sí ha ganado Liga y Mundial, evidentemente tiene muchos más argumentos. Pero tampoco recuerdo yo un Mundial suyo como para que dentro de treinta años nuestros nietos pregunten:
—Abuelo, ¿tú viste el Mundial de Lamine Yamal?
Pues sí, hijo. Lo vi. Y hubo partidos en los que parecía que jugaba con el mismo aplomo con el que fui yo a mi primera entrevista de trabajo: sin saber muy bien dónde poner las manos, intentando que no se notaran los nervios y con los cascarones todavía pegados a la corbata.
Él mismo ha reconocido que no quedó satisfecho con su nivel en el Mundial. Pero ahora llega septiembre y ha comenzado la campaña electoral, porque esto ya funciona así.
Primero te promociona tu club, después tus compañeros, luego los periodistas afines, después aparecen vídeos con música épica, una estadística que dice que eres el primer futbolista menor de 20 años que ha dado 14 asistencias jugando los martes después de las nueve de la noche con humedad superior al 63 % y finalmente sales tú:
—Pues sí, creo que me lo merezco.
La humildad la dejamos para el utillero.
Pues yo este año voy a hacer campaña por otro: Fabián Ruiz.
Sí. Fabián, el de Los Palacios y Villafranca, andaluz, ese que probablemente no protagonice treinta anuncios, no tenga un ejército de gente discutiendo en Twitter cada vez que se ata una bota, que no necesite anunciar que está entre los mejores del mundo y encima es tan internacional que en RTVE los subtitulan cuando habla.
¿Qué ha hecho el muchacho?
Una cosa sin importancia:
Ganar la Liga con el PSG.
Ganar la Champions también con el equipo galo.
Y después irse con España y ganar el Mundial.
Liga, Champions y Mundial. Una temporada normalita, lo que hacemos cualquiera entre febrero y julio. De hecho, Fabián ha entrado en un club minúsculo de futbolistas que han ganado Champions y Mundial en la misma temporada.
Pero parece que eso vende menos que los goles, los regates y las campañas publicitarias.
Así que tengo una propuesta para mis amigos madridistas y barcelonistas de Andalucía.
Antes de entrar en las trincheras habituales… Antes de que unos empiecen con Mbappé.
Antes de que los otros respondan con Lamine.
Antes de que dentro de tres semanas tengamos matrimonios rotos, grupos de WhatsApp cerrados y dos primos hermanos sin hablarse porque uno ha dicho que el otro «no sabe de fútbol»…
Pensadlo. Tenemos un andaluz. Ha ganado la Liga. Ha ganado la Champions. Ha ganado el Mundial. Y se llama Fabián Ruiz.
Yo creo que pocas veces vamos a tener una excusa mejor para practicar ese chovinismo que tan bien practican otros.
Por una vez, Madrid y Barça pueden esperar.
Yo este año soy del Fabián de toda la vida y si no le dan el Balón de Oro, tampoco pasa nada.
Le damos nosotros el Balón de Oro Andaluz, que será exactamente igual que el otro, pero la ceremonia se hará en agosto a las cuatro de la tarde en Sevilla. A ver quién tiene cojones de ir a recogerlo.