La segunda y última novela de la autora, publicada en 1848 bajo el pseudónimo de Acton Bell, está considerada una de las primeras grandes obras feministas de la literatura inglesa
Belén Rivera Gutiérrez
Miércoles 9 de septiembre de 2026 - 10:00

«La inquilina de Wildfell Hall» («The Tenant of Wildfell Hall») es la segunda y última novela de Anne Brontë. Publicada en 1848 bajo el pseudónimo de Acton Bell, la obra está considerada una de las primeras novelas feministas por la fuerza con la que aborda la independencia femenina, el matrimonio, la violencia moral y los límites impuestos a las mujeres en la sociedad victoriana.

La novela adopta una estructura epistolar y puede dividirse en tres grandes partes. En la primera, Gilbert Markham relata a su cuñado, a través de cartas, la llegada de una misteriosa viuda, Helen Graham, y de su hijo Arthur a la vieja mansión de Wildfell Hall. Su presencia provoca rumores, recelos y curiosidad entre los vecinos, al tiempo que despierta el creciente interés del propio Gilbert.

Helen Graham, una mujer contra su tiempo
La segunda parte de la novela está compuesta por los diarios de Helen Graham, donde se revela su tormentosa vida matrimonial y las razones que la han llevado a buscar refugio lejos de su pasado. El desenlace vuelve de nuevo a la voz de Gilbert Markham, cerrando una historia construida con gran inteligencia narrativa.

Anne Brontë demuestra una enorme destreza para narrar los hechos, describir a sus personajes y, sobre todo, construir una figura tan poderosa como Helen Graham: inteligente, aunque capaz de equivocarse; crédula e inocente en algunos momentos, pero sin ninguna predisposición a dejarse humillar; valiente, emprendedora y decidida a tomar las riendas de su futuro frente a los convencionalismos de su época.

Un pequeño tesoro literario
Hay novelas que gustan, enganchan y emocionan. Y luego están esas otras que, cuando caen en las manos del lector, se sienten como un pequeño tesoro que no se puede dejar de admirar. «La inquilina de Wildfell Hall» pertenece a esa categoría.

La obra merece una relectura pasado un tiempo, aunque quizá antes convenga acercarse a «Agnes Grey», la primera novela de Anne Brontë. De momento, esta lectura confirma algo con bastante claridad: la novela victoriana puede seguir siendo una fuente inagotable de descubrimientos.

Muy, muy recomendable.

Otras Noticias

Belén Rivera Gutiérrez  |  Viernes 4 septiembre de 2026

Belén Rivera Gutiérrez  |  Jueves 27 agosto de 2026

Belén Rivera Gutiérrez  |  Domingo 28 septiembre de 2025

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información