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El Castillo de Priego abre una nueva ventana a diez siglos de historia
La intervención en el sector noroeste permite comprender la evolución defensiva de la fortaleza, desde sus estructuras más antiguas de época emiral y califal hasta la adaptación artillera previa a la Guerra de Granada
Lunes 6 de julio de 2026 - 12:00
El Castillo de Priego de Córdoba guarda en su sector noroeste una de las lecturas históricas más completas de la fortificación. Bajo lo que durante siglos pareció una zona secundaria o casi invisible del recinto, la arqueología ha documentado una compleja secuencia defensiva que permite recorrer, en apenas unos metros, buena parte de la historia medieval de la villa.
La intervención realizada en este espacio no se plantea únicamente como una restauración monumental, sino como una forma de hacer visible el proceso histórico del castillo. Rafael Carmona, arqueólogo municipal, sitúa el valor de la actuación precisamente en esa capacidad para mostrar cómo la fortaleza fue cambiando según las necesidades militares, políticas y urbanas de cada época.
Una fortaleza marcada por la frontera
Uno de los momentos clave para entender este sector se sitúa en 1480, poco antes del inicio de la Guerra de Granada. En aquel contexto, Priego vivía bajo la amenaza de las incursiones nazaríes, que llegaban hasta las inmediaciones de la villa, afectaban a cultivos, provocaban cautiverios y obligaban a reforzar las defensas.
A partir de ese escenario se entiende la construcción de una cañonera en una de las murallas del sector noroeste, una intervención defensiva pensada para proteger la antigua entrada situada en el entorno de las Carnicerías Reales, la puerta vieja o de San Bernardo. No fue un simple añadido militar: fue la adaptación de una fortaleza medieval a una nueva forma de guerra.
El acceso original del castillo
La actuación permite recuperar la lectura del camino de entrada original del castillo, vinculado a una puerta de origen califal y posteriormente remodelada en época bajomedieval. Aquel pasillo defensivo, configurado por distintas líneas de muralla, servía para controlar el acceso y dificultar el avance de posibles atacantes.
Con el paso del tiempo, ese espacio perdió su función inicial. El corredor fue cerrado, se transformó en patio interior y terminó vinculado al uso artillero de la fortaleza. La intervención actual ha elegido potenciar precisamente ese momento histórico, por su fuerza visual y por su capacidad para explicar al visitante la evolución defensiva del castillo.
Diez siglos en un mismo espacio
El sector noroeste conserva restos de enorme valor arqueológico: murallas de los siglos IX y X, estructuras de época almohade, elementos vinculados al periodo calatravo y fases bajomedievales de los siglos XIV y XV. Esta superposición convierte el espacio en una especie de archivo construido, donde cada muro explica una etapa distinta.
Durante años, muchas de estas estructuras permanecieron protegidas bajo geotextil y grava debido a su fragilidad. Tapiales de tierra, morteros de yeso y restos muy delicados hacían inviable su exposición sin una intervención rigurosa. La consolidación actual permite ahora mostrarlas al público sin perder el criterio científico que ha guiado el trabajo arqueológico desde los años noventa.
Arqueología antes que restauración
Rafael Carmona insiste en una idea que resume la filosofía seguida en el castillo: primero conocer y después intervenir. Las campañas arqueológicas iniciadas en 1997, y mantenidas de forma casi continuada, han permitido que el Castillo de Priego sea hoy una de las fortificaciones medievales mejor documentadas del sur peninsular.
Ese conocimiento previo ha sido esencial para decidir qué estructuras consolidar, qué niveles mostrar y cómo hacer comprensible el recorrido. El resultado es un nuevo espacio visitable que no solo amplía el atractivo turístico del monumento, sino que aporta una lectura más profunda de la historia de Priego.
Un patrimonio con futuro
La intervención en el sector noroeste abre una nueva etapa para el castillo. El espacio permite al visitante asomarse al Priego de frontera, al de las murallas fundacionales, al de las reformas cristianas y al de la adaptación artillera previa al final de al-Ándalus.
Más que una obra cerrada, este nuevo recorrido es una invitación a seguir leyendo el castillo como un organismo vivo, transformado durante siglos y ahora recuperado para la ciudadanía desde la investigación, la conservación y la divulgación histórica.