Por Nicolás Puerto Barrios, ingeniero técnico de Telecomunicaciones, escritor y periodista, miembro del Foro Histórico de las Telecomunicaciones
Nicolás Puerto Barrios (*)
Miércoles 22 de julio de 2026 - 19:50

Cuando estalló la sublevación en julio de 1936, la noticia cruzó la frontera del Pirineo a toda velocidad. Francia, con el socialista Léon Blum de jefe de un gobierno del Frente Popular, vivió las primeras horas pegado al teléfono.

Hubo contactos telegráficos y telefónicos constantes entre Madrid, Barcelona y París (1). Pero después vinieron los problemas en las comunicaciones: los bombardeos y el avance de las tropas golpistas cortaban cables terrestres. En muchas zonas invadidas se perdió la continuidad de los posibles enlaces.

Cada llamada a Francia era una carrera contrarreloj antes de que la línea cayera. Por otro lado, Inglaterra, desde Londres, optó por la imprudente neutralidad que pocos años después pagaría. El Foreign Office temía una guerra europea y además su gobierno conservador no deseaba una revolución en España al estilo de Rusia. De ahí salió la propuesta del Pacto de No Intervención, firmado en agosto de 1936. Un Comité de 27 países en Londres para vigilar que nadie mandara armas a la República española. Un pacto que, como vimos después, se incumplió desde el primer día.

Pese a los cortes e inseguridad de las comunicaciones con el exterior, los periodistas extranjeros llegaron de muchos países y medios. Nunca una guerra había tenido tantos "enviados especiales" tan pronto. Intentaron enviar sus crónicas, fotografías y algunos documentales cinematográficos como pudieron: por teléfono, haciendo cola en hoteles y centrales, con líneas que se caían; por telégrafo, más caro y censurado; y por la frontera en el caso del material gráfico.

Pero en esos momentos, aparte de la posible recepción en los países fronterizos por la captación de emisoras de radiodifusión de uno y otro lado, la salida más estable fue la radio de onda corta (2). Mientras duró, las tres estaciones de onda corta en la periferia de Madrid fueron la gran vía de escape. Gracias a ellas los corresponsales pudieron enviar sus noticias directamente a sus países. Según mi profesor de Microondas I y II, Don José María Romeo (q.e.p.d.) (3), en los años treinta había tres grandes estaciones de onda corta, a saber:

1. Transradio Española, en Aranjuez, con servicios radiotelegráficos a Canarias, Europa y América.

2. Radiar (perteneciente a la Sociedad Anónima Radio Argentina), en Vallecas, que también prestaba servicios radiotelegráficos.

3. CTNE (Compañía Telefónica Nacional de España), en Pozuelo del Rey, que prestaba servicios radiotelefónicos a Nueva York y Buenos Aires.

En 1932 Aranjuez había comenzado a reemitir también la programación de EAQ-Madrid Radiodifusión Iberoamericana. Tras la batalla del Jarama, en febrero de 1937, estas emisiones pasaron al Centro Emisor de Vallecas.

Esto permitió que corresponsales, como el estadounidense Ernest Hemingway o el soviético Ilia Ehrenburg, pudieran enviar sus crónicas —o reñir entre ellos— a Nueva York y Moscú, respectivamente. Ambos se hospedaban, como muchos corresponsales extranjeros, en el mítico madrileño Hotel Florida. Como veremos en el próximo capítulo.

Notas y fuentes:

(1) «¡Todavía la No Intervención! (Julio-Agosto, 1936)», Manuel Tuñón de Lara: «El sábado 18 de julio de 1936, el presidente del gobierno francés recibe un telegrama de su embajador en España diciéndole que había estallado un "pronunciamiento" en el protectorado español de Marruecos. Al día siguiente se forma el gobierno Giral, que empieza a repartir armas a los sindicatos y partidos del Frente Popular y se lucha en las calles de Barcelona. Al finalizar el día, el jefe del gabinete de Blum tiene ya en su poder un telegrama de Giral no cifrado, solicitando armamento y aviones.» (https://ojs.ehu.eus/index.php/HC/article/view/19312/17409)

(2) Frecuencias que permiten emitir y recibir señales entre puntos muy distantes, por su reflexión en la ionosfera. (https://es.wikipedia.org/wiki/Onda_corta)

(3) José María Romeo López, «The First Spanish Short Wave Stations. Development of Radio & TV Technology», Doctor Ingeniero de Telecomunicación, del Foro Histórico de las Telecomunicaciones, profesor "Ad Honorem" de la Universidad Politécnica de Madrid. (https://oa.upm.es/9189/1/INVE_MEM_2010_84973.pdf)

Córdoba, 22 de julio de 2026
Nicolás Puerto Barrios
(*) Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones. Escritor y Periodista. Miembro del Foro Histórico de las Telecomunicaciones.

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